La McDonalización de la sociedad
Sigo recuperando antiguas entrevistas.
George Ritzer es un sociólogo norteamericano (Nueva York, 1940), en gran parte autodidacta, profesor de sociología de la universidad de Maryland, célebre por su ensayo La McDonalización de la sociedad y por sus aportaciones al estudio de la globalización y la sociedad de consumo.
1) Usted ha descrito brillantemente la irracionalidad de la excesiva racionalización de la sociedad. Desde la McDonalización de la sociedad hasta la globalización de la nada. ¿Qué factores han impulsado esta ultrarracionalidad?
GEORGE RITZER: La principal fuerza es el mercado y los líderes industriales que quieren racionalizar sus operaciones y productos para maximizar los beneficios. Los gobiernos tienen sus propios intereses para hacer esto y suelen apoyar los negocios y la industria. Por supuesto todos jugamos un papel aquí como consumidores al comprar tanta “nada” y al frecuentar medios McDonalizados.
2) El “outsourcing”, también llamado “tercerización” o “subcontratación”, forma un proceso inquietante que afecta a las grandes empresas. Eso por no hablar de otros fenómenos globalizadores; quizás ya vivimos en una googlelización de la sociedad. Pienso que todavía necesitamos una teoría global que explique el desarrollo de las compañías multinacionales. ¿Trabaja usted en una teoría sociológica para estos verdaderos “monstruos” empresariales?
G.R.: Me gusta la idea de una teoría de esos “monstruos globales” (acabo de terminar un libro para la editorial Wiley-Blackwell, GLOBALIZACIÓN: UN TEXTO BÁSICO). Gran parte de mi trabajo tiene que ver con esos monstruos: los McDonald´s, las compañías de tarjetas de crédito, las catedrales del consumo, y los proveedores globales de la nada. En la última edición de McDonaldización (2008), escribí un nuevo capítulo sobre la Starbuckización (concluyo que no tiene la fuerza que el McDonald tiene o tenía). Estoy publicando un ensayo con otros dos autores en una antología que está por publicarse sobre la “ebayización” como un paradigma que reemplaza la McDonaldización y me gusta tu idea de la Googleización. Una teoría global de esos monstruos y de los procesos que generan sería bueno y supongo que yo mismo contribuyo a ese desarrollo.
3) Algunos critican que ha hecho mucho dinero con su libro sobre la McDonalización. En mi opinión, es la habitual paradoja de la contracultura: buscan respuestas contra el sistema, lo que incluye las “herramientas teóricas”, pero luego rechazan un libro crítico con la sociedad porque se convierte en un éxito editorial y alimenta al propio mercado. ¿Cuál es el destino de la contracultura en este mundo globalizado?
G.R.: La contracultura siempre es importante como una fuente de nuevas ideas y de movimientos de oposición. Sin contracultura estamos condenados al dominio continuado de las fuerzas e ideas hegemónicas. Por supuesto, las ideas contraculturales son a veces cooptadas por la sociedad.
En cuanto a hacer dinero con mis libros, nunca he terminado de entender lo que se me critica. En cualquier caso, lo importante es diseminar las ideas tanto como sea posible. Los editores comerciales están en la mejor posición para hacer eso y ellos pagan royalties (aunque éstos sólo son un porcentaje pequeño del precio total). Los blogs, por ejemplo, representan nuevas formas de transmitir ideas, y puede hacerse gratuitamente, pero me temo que soy de una generación anterior y me siento incómodo con esas nuevos medios. De todos modos, me encanta el proceso de escribir un libro.
4) A mí me encanta un artículo de Boris Groys llamado “La ciudad en la era de la reproductibilidad turística”. Describe el empobrecimiento del turismo, sobre todo en su vertiente clásica, o romántica, mejor dicho. ¿Lo ha leído?
G.R.: Lo he hojeado y me recordó por qué no soy un filósofo (aunque algunos sociólogos probablemente me consideran un filósofo). Sobre el turismo clásico o romántico, yo lo analizaría desde el punto de vista de mi teoría de la nada y lo comparo al turismo contemporáneo. Las áreas, especialmente las ciudades, visitadas por aquellos turistas “clásicos” eran aún el fin de algo en el continuum algo-nada. Para ponerlo en los términos de Baudrillard, la simulación no estaba aún tan avanzada en ese momento de la historia. Sin embargo, el turismo contemporáneo y el turismo de masas moderno ha derivado en la dirección de la nada, vamos hacia una simulación más grande. El empobrecimiento es mucho mayor que durante el turismo romántico.
5) Creo que los estudiantes deberían conocer sus libros, y no sólo me refiero a estudiantes de sociología, como tampoco me refiero sólo a su libro sobre McDonalización, sino al de teoría sociológica moderna, por ejemplo. Ahora le pediría que me recomendara a otros autores o libros. Yo tengo debilidad por Bruno Latour, aunque no sé si usted preferirá referirse a Lipovetsky y Bauman, con quienes suelen compararle.
G.R.: Gracias por tu apreciación. Latour es importante, especialmente por su papel en la teoría del actor-red. Sin embargo, no comulgo demasiado con su trabajo, por la forma en que escribe y todo eso. Mi teórico contemporáneo favorito es Giorgio Agamben. Encuentro sus ideas muy provocativas. En términos de importancia, el primer Giddens y Habermas estarían los primeros en una lista de sociólogos vivos.
No me importa que me comparen con nadie. Conozco el libro de Lipovetsky sobre la moda y me gusta. Soy un gran fan del trabajo de Bauman y lo he usado a menudo. Por ejemplo, su trabajo sobre la “sociedad líquida” juega un lugar central en mi próximo texto sobre la globalización. En el pasado, he usado su trabajo sobre el Holocausto como un precursor para la McDonalización. Es un académico de la vieja escuela y están desapareciendo rápidamente. Dicho esto, pienso que en sus últimos años ha escrito demasiado, pero yo podría ser acusado de lo mismo.
5) No me queda sino darle las gracias.
G.R.: Con estas cuestiones se generan ideas y nuevas perspectivas. La teoría destaca en esa tarea. Es un placer que tú y otros se hayan acercado a mis puntos de vista. Lo que me preocupa es que la teoría en Estados Unidos y en cualquier parte del mundo está sitiada y en franca retirada. Nuestra habilidad para analizar y criticar el mundo social se verá diezmada; todos nos empobreceremos por el declive, o peor, la muerte de la teoría.
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